10 coincidencias históricas difíciles de creer

Publicado: 30 septiembre, 2010 en Uncategorized

 

La tierra ha sido testigo de algunas historias producto de la casualidad y la coincidencia. Por ejemplo, el caso de los gemelos Jim Lewis y Jim Springer , quienes fueron separados al nacer; y, a pesar de ello, fueron nombrados de la misma forma, ejercieron la misma profesión, se casaron con mujeres del mismo nombre, se divorciaron y se unieron nuevamente con mujeres que se llamaban igual.

Casos como este, y otros aún más sorprendentes fueron publicados en el sitio iniciodeunatienda.blogspot.com y retomados del “Libro Inverosímil“, del Readers Digest. Aquí, algunos de los eventos que más llamaron la atención.  

El libro de la infancia. En el año 1920, mientras la novelista norteamericana Anne Parrish recorría las librerías de París, se encontró con un ejemplar de uno de sus libros favoritos de infancia: “Jack Frost y otras historias.” Tomó el viejo libro de la estantería y se lo enseñó a su marido diciéndole que ese era el texto que recordaba con más cariño. Su marido abrió el ejemplar y en la primera hoja descubrió la inscripción: “Anne Parrish, 209 N. Weber Street, Colorado Spring”. ¡Era el mismo libro que perteneció a Anne cuando ésta era una niña!

Suerte en el póker. En 1858, Robert Fallon fue asesinado a tiros como acto de venganza por parte de aquellos con los que estaba jugando al poker. Según ellos, Fallon les había ganado 600 dólares, haciéndoles trampa. Con el asiento, y sin que ningún otro jugador se atreviese a tomar los 600 dólares, encontraron a un nuevo jugador que se hiciera cargo del dinero del hombre y siguiera la partida.

Para cuando llegó la policía a investigar el asesinato, el nuevo jugador había convertido los 600 dólares en 2 mil 200 dólares. La policía le reclamó los 600 dólares originales para hacérselos llegar al heredero legal de Fallon, y en ese momento descubrieron que el nuevo jugador era el hijo de Fallon, quien no había visto a su padre en los últimos siete años.

La coincidencia de Poe. En el Siglo XIX, el famoso escritor Edgar Allan Poe escribió un libro llamado “La narración de Arthur Gordon Pym”. Narraba la historia de cuatro supervivientes de un naufragio que permanecieron en un bote abierto durante muchos días antes de decidir matar y comerse a un marinero, cuyo nombre era Richard Parker.

Años más tarde, en 1884, el velero “Mignonette” se fue a pique, y sólo cuatro tripulantes sobrevivieron, navegando a la deriva en un bote abierto durante muchos días. Finalmente, los tres miembros veteranos de la tripulación mataron y se comieron al cuarto sobreviente, que se llamaba Richard Parker.

La caída del bebé. En 1930, en Detroit, un hombre llamado Joseph Figlock iba a convertirse en una figura de importancia asombrosa en la vida de una joven mujer. Mientras Figlock caminaba por la calle, el bebé de la señora se cayó desde una ventana justo encima de él. 

Figlock evitó que el bebé se golpeara contra el suelo y ambos salieron ilesos del suceso. Justo un año después, el mismísimo bebé volvió a caer de la misma ventana, sobre el mismo señor Figlock, quien paseaba por la zona. Una vez más, ambos sobrevivieron al incidente.

Coincidencia fotográfica. Una madre alemana que fotografió a su pequeño hijo en 1914, llevó la película a revelar a un almacén, en Estrasburgo. En aquellos días, se vendía las placas fotográficas de forma individual. La llegada de la Primera Guerra Mundial hizo imposible que la mujer pudiera acercarse a Estrasburgo a recoger la fotografía, por lo que la señora la dio por perdida.

Dos años después, compró una placa de película en Frankfurt, a más de 166 kilómetros de distancia, para tomarle una fotografía a su hija recién nacida. Cuando llevó la placa a revelar, el técnico descubrió una doble exposición, el retrato de la niña estaba sobrepuesta a la foto de su propio hijo. Por alguna extraña cadena de casualidades, la película original no había llegado a ser revelada, y fue etiquetada, erróneamente, como no usada.

Gemelos sin conocerse. Los hermanos gemelos Jim Lewis y Jim Springer fueron separados al nacer y terminaron en distintos hogares de adopción. Sin saber nada el uno del otro, ambas familias llamaron James a los chicos. Los dos terminaron siendo policías, destacaron por sus habilidades en mecánica y carpintería.

Ambos se casaron con mujeres llamadas Linda, y tuvieron hijos, uno llamado James Alan y el otro James Allan. Los hermanos gemelos se divorciaron de sus esposas y se casaron de nuevo con dos mujeres llamadas Betty. Además, los dos tenían un perro de nombre Toy.

Asesinato por venganza. En 1883, Henry Ziegland terminó su relación con su novia, quien completamente afligida, se suicidó. El enfurecido hermano de la chica persiguió a Ziegland y le disparó. Creyendo que lo había matado, el hermano se quitó la vida. Sin embargo, Ziegland no había muerto en el atentado. La bala sólo le había arañado el rostro, y terminó alojada en un árbol.

Años más tarde, Henry Ziegland decidió cortar el mismo árbol, que aún tenía la bala en su interior. Posteriormente, voló el árbol con dinamita. La explosión extrajo la bala de la corteza, la cual salió disparada en dirección a Ziegland, incrustándose en la cabeza, lo que ocasionó su muerte.

Taxi mata dos hermanos. En 1975, un hombre, mientras montaba un ciclomotor en Bermuda, sufrió un encontronazo contra un taxi que terminó con su vida. Un año más tarde, el hermano de este hombre murió exactamente del mismo modo. De hecho, iba montado en el mismo ciclomotor y el golpe lo recibió del mismo conductor a bordo del mismo taxi. Y lo más sorprendente es que el pasajero del taxi era el mismo.

Descubrimiento en el hotel. En 1953, el reportero televisivo Irv Kupcinet se encontraba en Londres para cubrir los actos de coronación de Isabel II. En uno de los cajones de su habitación en el Hotel Savoy encontró algunos objetos que, por su identificación, pertenecieron a un hombre llamado Harry Hannin, que casualmente era la estrella de baloncesto de los Harlem Globetotter y amigo de Kupcinet.

Dos días después y antes de que pudiera llamar a Hannin para hablarle de su afortunado descubrimiento, Kupcinet recibió una carta de su amigo, Hannin. En la carta le contaba que en una reciente estancia en el Hotel Meurice de París, había encontrado en un cajón una corbata con el nombre de Irv Kupcinet.

Coincidencia Histórica. Las vidas de Thomas Jefferson y John Adams, dos de los fundadores de los Estados Unidos de América, también se entrelazaron. Jefferson garabateó la Declaración de Independencia enseñándole los bosquejos a Adams, quien, con la colaboración de Benjamín Franklin, le ayudó a editarla y afinarla.

El documento fue aprobado por el Congreso Continental el 4 de julio de 1776. Sorprendentemente, tanto Jefferson como Adams murieron el mismo día, el 4 de julio de 1826; exactamente 50 años después de la firma de la Declaración de Independencia.

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